SONETO.
Autor: José Verón Gormaz.
Ed: Corona del Sur. Ed: año 2001.
En mis inmersiones en la biblioteca suelo
encontrar muchas veces libros perdidos. Esos que, cuando los buscas nunca los
encuentras hasta que pierdes totalmente el interés por ellos y, entonces, hacen
su aparición. Es como si tuviesen una especie de puñetera vida propia.
Pues bien, en una de esas búsquedas, encontré lo
que se podría llamar el libro más breve del mundo, al menos yo no conozco otro
aunque seguro que existirán más. Corresponde a una publicación de nuestro
recordado José Verón y fue publicado en Malaga por la editorial Corona del Sur.
Con las cubiertas, portadilla, contraportada y
colofón tiene 9 hojas.
Tiene su correspondiente Depósito Legal y, todo
ello, para guardar un solo soneto; solo uno. No hay más. Dos cuartetos y dos
terceros han sido los culpables de que se imprimiera este libro.
Comprenderán que no transcriba el citado poema
porque me arriesgo a ser denunciado por copiar un libro entero.
!Cosas veredes, amigo Sancho!*
*Esta expresión tan popular (cosas veredes)
se atribuye al Quijote. Nada más lejos de la realidad. Esta cita no existe en
la obra de Don Miguel de Cervantes pero sí en “El Cantar de Mío Cid”.
UN LUGAR SOLEADO PARA GENTE SOMBRÍA. Autora: Mariana Enríquez. Ed: Anagrama. Ed: 1ª; año 2024. “…los constructores de edificios a veces secuestran un borrachín des los que hay tantos p or las calles del centro y lo ponen en los cimientos para bendecir el edificio.” Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) es escritora y se licenció en la Universidad Nacional de la Plata en periodismo y comunicación social. Está considerada como una figura destacada dentro del mundo literario contemporáneo y muy inclinada al género de terror, quizás influida por sus lecturas de obras de Stephen King o H.P. Lovecraft . “Un lugar soleado para gente sombría” contiene doce relatos de ¿terror? Se puede considerar que más bien serían de horror: el terror es un miedo muy intenso mientras que el horror es un sentimiento de miedo. Los dos causados por algo espantoso. Hay que reconocer, fuera de toda duda, que la imaginación ...
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