POR QUINCE DUROS.

Autor: Antonio Bueno Tabernero.

Ed: Amazon.   Ed: 1ª; año 2022.

 

“Más arriba, ocupando las cimas de los montes y cerros, la dehesa, con sus vetustas sabinas y carrascas, emitía un penetrante aroma, extendiéndose desde las ramas más altas de los árboles el incansable canto de las chicharras.”

Antonio Bueno Tabernero (Zaragoza, 1968) es Diplomado en Enfermería y que actualmente ejerce la profesión, desde el año 1996, en la localidad de Ateca. Confirmando ese sentir humanista que padecemos los sanitarios, le lleva a ser un apasionado de la literatura. Es también un ávido buscador de legajos y documentos antiguos que propician, como vemos en esta novela, la creación literaria.

“Por quince duros” es su última novela, basada en un hecho real que se produjo nada más principiar el siglo XX. Se ha conocido con el sobrenombre de “el crimen de Mazarete”.

Bueno Tabernero tuvo acceso al libro “Un error judicial. Dos penas de muerte” en el que D. Tomás Maestre, en 1905, contaba en primera persona el dislate judicial con respecto al crimen antes nombrado. En ese preciso momento, el autor decidió escribir la novela que ahora nos compete.

Antonio ha tenido la sutil habilidad de que, en la segunda página de la novela, aparezca un asesinato. Este luctuoso hecho ya nos alerta y nos hace estar en vilo hasta prácticamente el final del relato.

Dos hijos de Mazarete, conocidos sobradamente por su bonhomía y su seriedad, serán acusados de asesinar a Guillermo el aceitero. Tras ser prendidos, se producirá un periplo judicial y carcelario verdaderamente grotesco. Y, como ya he comentado antes, el autor mantendrá la tensión en el lector hasta prácticamente el final de la novela.

En la magnífica estructura narrativa, encontraremos cuatro hechos relevantes: el turbador episodio en el que los detenidos reciben tortura en la cárcel de Molina de Aragón, la exquisita narración de los dos juicios que se llevarán a cabo, la detallada explicación de la autopsia y, por último, el alegato feminista puesto en boca de Doña Isabel Muñoz-Caravaca.

La novela podemos clasificarla dentro de la historia ficción ya que, aunque esté basada en un hecho real, el autor debe recurrir, en ciertos casos, a la ficción para poder concatenar el relato con una lógica continuidad. Dentro de este intrincado episodio histórico no faltará un sentimiento, muy dado en aquella época y sobre todo en los pequeños pueblos: me estoy refiriendo a la envidia.

La línea cronológica de la narración será uniforme, partiendo del 24 de noviembre de 1902 y finalizando el 4 de septiembre de 1906.

En definitiva, estamos ante una novela cuya trama suscita el interés del lector; muy bien estructurada y de lectura fluida en el que el hecho argumental estará muy bien planteado.

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