MATAR AL REY.
Autor: José Luis Corral.
Ed: ediciones B. Ed: 2022
“Comer y beber sin mesura, daña la natura”
A estas alturas poco nuevo podemos decir de la
figura de José Luis Corral. Sus novelas históricas son conocidas y leídas en
todo el territorio nacional (y algunas de ellas, como “El Cid” han traspasado
fronteras. Ésta fue traducida a once idiomas).
Lo que me sorprende de José Luis es su inmensa
capacidad de trabajo. Compagina la escritura con su cátedra de historia
medieval y con no pocas presentaciones por toda la nación, amén de jornadas
dedicadas a la novela histórica. Junto a Posteguillo y Calvo Poyato, forman un
triunvirato de lo mejor en este estilo novelístico.
“Matar al Rey” es la primera novela de una
bilogía que abarcará gran parte del reinado de Castilla y León durante el siglo
XIV.
Esta primera está dedicada al reinado
castellano-leonés de Alfonso XI. Un rey del que poco se había hablado y del que
poco se sabía. Pero precisamente esta publicación de Corral nos acercará a esta
figura que tanto hizo por su reino.
Y, desde la primera página, cabalgaremos juntos
con este rey por una Castilla y León en la que corrían tiempos convulsos. Tanto
es así, que los señores saqueaban a sus propios súbditos, llegando
incluso a quemar sus casas y violar a sus mujeres. Fue una etapa de
terror y sangre que Alfonso XI logró controlar.
Ascendió al trono con 14 años y, a pesar de
estar casado en su día con María de Portugal, pasó toda su vida al lado (y
encima) de doña Leonor de Guzmán, que le procuró diez vástagos.
Y no contaré más del argumento porque es
saludable que los lectores lo descubran mientras van pasando páginas.
La estructura de la línea cronológica es
uniforme, sin saltos en el tiempo (no puede ser de otra manera, en este caso) y
si que he notado (quizás sea una apreciación mía un tanto subjetiva) que
estamos ante un Corral más sosegado en su prosa que le da , si cabe, más
fluidez a la narración. Es muy posible que los personajes de las dos anteriores
novelas le abocasen a crear un ritmo más trepidante. También observo, a favor
de esa prosa fluida y limpia, una disminución de fechas de acontecimientos.
En definitiva, estamos ante una nueva novela muy
“corraliana” que hará las delicias de los lectores aficionados a la novela
histórica.

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