LOS VENCEJOS.

Autor: Fernando Aramburo.

Ed: Tusquets   Ed: año 2021

Fernando Aramburo es, hoy por hoy, uno de los escritores españoles más laureados dentro de la narrativa nacional. Son bastantes los premios literarios conseguidos los que avalan estas palabras. Su obra más aplaudida, publicada hace cinco años, fue “Patria”. Ésta consiguió, entre otros muchos, el Premio Nacional de Narrativa.

Aramburo, aún saboreando las mieles del éxito de “Patria” publica este pasado año “Los Vencejos” que se presupone que sea un nuevo éxito editorial.

Cuando escuché en la radio la trama de esta novela me pareció muy sabroso para la composición del argumento:

Un cincuentón que, ya cansado y aburrido, decide poner fin a su vida. Pero no lo hará inmediatamente, sino que esperará a llevarlo a cabo dentro de un año.

El autor fracciona el argumento en doce meses y, cada uno de ellos, con sus correspondientes días. Y cada una de estas jornadas se dedicará a escribir algo en particular, a modo de testamento suicida y que dejará a su hijo. Esta estructura de la novela tan particular la hace muy sugerente y sabrosa.

Pero no escribirá de los hechos acaecidos en esos días, sino que le servirá al autor para jugar, dando saltos atrás y adelante, en la línea cronológica del argumento. Igual habla un día del tardofranquismo y al siguiente de un amigo que le invita a un mitin de Vox.

En la página 189 (de 698) el protagonista dice, en referencia a su hijo, el receptor último de este pseudodiario: ¿habrás tenido la lucidez y la paciencia de llegar hasta aquí?

Pues me voy a quedar con la duda porque aquí pongo fin a mi lectura posiblemente con la lucidez de aprovechar mi tiempo en otras lecturas (posiblemente algo de Stefan Zweig) y con la paciencia de haber llegado hasta la página 189.

Hay que reconocer que estamos ante un escritor como la copa de un pino, brillante, de elevada cultura y con una narrativa impecable. De hecho, tengo en el plúteo de “lecturas pendientes” su obra magna: “Patria”. Y la leeré.

Pero cuando una lectura es muy lineal, sin sobresaltos y que, además, no te aporta nada nuevo (se argumenta en hechos históricos inmediatos por todos conocidos y aderezados por la vida estereotipada del protagonista) lo mejor es dejarla.  Quizá sea un lector insensible (que lo dudo) pero Aramburo ha sido incapaz de crearme algún tipo de sentimiento o de sorpresa. Ni siquiera negativos.

No tuve ninguna referencia anterior a mi lectura, por eso, en este caso he errado. Para aprender, perder. Aunque no dudo en absoluto que “Los vencejos” podrá tener sus adeptos.

Al cerrar el libro acudo a la web para cerciorarme de que no me he vuelto un “raro”. En la red de redes localizo una crítica escrita por Alberto Olmos (y que lógicamente podéis consultar). Cito textualmente:

“Cuando un libro funciona muy bien, su autor tiene tres opciones. La primera es escribir ese libro otra vez; la segunda es proponerse un libro mejor, y la tercera es dejar de escribir. Al final, suele imponerse una cuarta opción, no voluntaria: que simplemente haces libros peores”.

Y termina su crítica con este párrafo, tras dos páginas de razonamientos:

“Aramburu, en fin, no sé qué ha querido hacer, pero lo que ha hecho no es apto para todos los públicos. Una sordidez completamente fuera de control”.

Y termino diciendo, con toda la humildad del mundo que quizásno soy quién para aventurarme a semejante crítica, pero es lo que he leído y lo que he sentido.

 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog