LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA
EN CALATAYUD. Cambios y esperanzas.
Carlos Moncín Duce.
Con textos de José Ángel Urzay Barrios.
Ed: Centro de Estudios Bilbilitanos/Ayto. De
Calatayud. (Año 2017).
Mi querido y recordado Carlos Moncín Duce quiso
dejar, antes de irse, una profunda huella en Calatayud y en Aragón con esta
histórica publicación.
Carlos recopiló una selección de todas las
imágenes de su archivo que correspondían al periodo de la Transición
democrática en su ciudad natal y que comprenden un periodo de 20 años.
El libro está magníficamente arropado por los
textos de José Ángel Urzay.
La obra está dividida en tres bloques:
Un primero aglutina una colección de fotografías
dedicadas a la transformación de la ciudad. En él encontramos imágenes tan
curiosas y de un gran valor histórico como la de la primera máquina barredora
que llegó a Calatayud (1985), las de las huertas de Margarita que hoy día
sustentan una gran urbanización, las del antiguo hospital, hoy sede de los
Juzgados. Las de la inauguración del actual hospital por el entonces ministro
de Sanidad Ernest Lluch. Y no podían faltar las Imagenes de la manifestación
convocada en protesta de una cuarta salida en la actual autovía.
El segundo bloque, dedicado a la transformación
de la sociedad de aquel tiempo, principia con dos imágenes entrañables: la del
último sereno y la de Pilar Galindo García, primera mujer policía. Tras
éstas les seguirán los reportajes gráficos del rodaje de la película “El aire
de un crimen”, con una jovencísima Maribel Verdú; el de la visita del Príncipe
Felipe al IPE 2 y el de la visita a la ciudad de los Reyes de España, en
noviembre de 1981. Este hecho precipitó que el Ayuntamiento de Calatayud
fuera el primero en constituirse en el país (un día antes). No
faltará el de las valiosas Imágenes de la moción de censura a la corporación
presidida por el alcalde Jorge Sànchez en favor de José Galindo.
Por último, un tercer bloque que engloba todas
las fotografías relacionadas con las fiestas, la cultura y el deporte.
En definitiva, estamos ante una publicación que
nos detallará y nos recordará aquellos años del universo bilbilitano y que,
dentro de unos cuantos años, pasará a ser un libro imprescindible para el
estudio histórico de la ciudad en aquel periodo.
Me parece muy especial la fotografía donde
Carlos muestra a un soldado raso, sujetando el Heraldo de Aragón y en el que se
lee en su portada: “Franco ha muerto”. Especial no solo por el momento
histórico que cambiaría de modo radical la historia de nuestro país, sino
porque estábamos asistiendo a la transformación de un Moncín, de poco más de
veinte años de edad, en un prestigioso reportero gráfico nacional.
Reitero, estamos ante una excelente publicación
gráfica que considero imprescindible tener, tanto en las bibliotecas de los
bilbilitanos como en las de muchos aragoneses.
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