LA PIERNA ORTOPÉDICA DE RIMBAUD.

Autor: José Luis Gracia Mosteo.

Ed: Ayto. de Salobreña.            Ed: Año 2021.

 

Entre Vía Crucis, aromas de incienso, sonidos de marchas procesionales y ruidos broncos y arrastrados de anónimas zapatillas de costaleros recibo, como obsequio, el libro “La pierna ortopédica de Rimbaud”, de las manos de mi gran amigo José Luis Gracia Mosteo, su hacedor. Fue Primer Premio “Melaza” de poesía, organizado y convocado por el Ayuntamiento de Salobreña.

Gracia Mosteo es un gran escritor que sólo tiene un defecto o una virtud literaria, según se mire: no se lo quiere creer. Y es uno de los mejores autores de narrativa contemporánea. Además, sus poemarios, aunque irrumpieron tarde en su vida como escritor, afloraron con una fuerza inusitada.

El Gran Mosteo, el que sólo desea la Paz del Mundo, cuando habla de literatura poética, como en su último ensayo, hace que las posaderas de ciertos poetas se balanceen, inquietas, en sus reales asientos.

Hoy, quizá, haya leído uno de los mejores libros de este autor y amigo. En él se desborda toda la erudición que Mosteo guardaba celosamente. Estamos ante una poesía ciertamente elevada, brillante, exacta, perfecta y, como ya he dicho antes, regurgita erudición por los cuatro costados.

Como ya hizo en su libro de prosa “El Infierno”, José Luis se apoya en la “Commedia” de Dante para dividir el libro en tres partes: Infierno, Purgatorio y Cielo. Y en ellas penan, esperan o disfrutan una serie de personajes elegidos muy cuidadosamente por el autor. En cada uno de los 33 poemas (número ciertamente masónico) saldrán a la luz las miserias y, justo al lado, las genialidades de todos y cada uno de los protagonistas.

Me permito cercenar, de sus correspondientes poemas, unas imágenes para dar solidez a este modesto artículo:

“Como un colgado de Villón, / salido de la Edad Media, / así José Luis Melero / fue a la Eterna Biblioteca”,

“Muéstrame un héroe y te escribiré / una tragedia, dijo; de copa en copa / sigue, sin bajarse de los libros.”

“…que la historia es una habitación donde resuenan las palabras:”

“También mi amor, hasta despertar del sueño, / dice, para concluir: El mar gris y la extensa / tierra negra. Impostores y mentirosos, los poetas.”

“A Dios o Hasta mañana: cabe el mundo / en un poema; la existencia, en dos palabras.”

“No soy yo quien escribe esto: / todos los lectores tienen un fantasma / que ojea y lee sus libros con ellos.”

El primer poema que abre las Puertas del Purgatorio está dedicado al poeta y filósofo inglés Samuel T. Coleridge, consumidor empedernido de opiáceos (para sus neuralgias faciales). Es un canto especialmente duro y desgarrador.

Al final, a modo de posfacio, Mosteo da unas breves pero certeras pinceladas de la biografía de todos y cada uno de los personajes que han participado en este teatro de la vida.

En definitiva, para mí, y que me perdone el señor Gracia, es uno de los mejores libros de Mosteo. E hizo de los hombres, poemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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