LA CARTA QUE NUNCA LLEGÓ.
HISTORIAS DE LA HISTORIA DE JACA.
Autor: Domingo Buesa
Conde.
Fotografías de Ana López
Artillo.
Ed: Doce Robles. Ed: 2ª; año 2022.
“Vuestro abuelo decía que
a nuestros vasallos solo les atrae aquello que nos perjudica. Pensad en ello,
pero olvidarlo cuando cumpláis vuestro deber para con ellos.”
Domingo Buesa Conde
(Sabiñánigo, 1952) es sobradamente conocido en nuestra tierra, Aragón, por sus
múltiples facetas tanto docentes (Doctor en Historia por la Universidad de
Zaragoza) como culturales (es Presidente de la prestigiosa Real Academia de
Nobles y Bellas Artes de San Luis) y literarias. De hecho, estos últimos años,
amparándose en su jubilación, han sido bastantes las publicaciones que nos ha
ofrecido.
Uno de sus últimos libros
es “La carta que nunca llegó” y que acabo de leer para mi solaz y satisfacción.
Además, con la inmensa suerte de tenerlo dedicado por el autor.
Al leer el subtítulo, es
decir: “Historias de la historia de Jaca” puede asomar un cierto recelo a su
lectura ya que se advierte que es una publicación de carácter localista,
inspirada en la Jacetania. Nada más lejos de la realidad porque si los acontecimientos
están basados en la historia jaquesa no es menos cierto que bien podían ser de
Calatayud, Sigüenza o las Alquerías del Niño Perdido. En definitiva, lo
importante son los hechos narrados y no su localización. Igual lo puede leer
con deleite y fruición un sevillano que un jaqués de pura cepa.
Este libro contiene 16
relatos de lo más variopinto y con desenlaces unas veces jocosos y otras
dramáticos. Presenta un excelente prólogo del periodista y escritor Antón
Castro, el hombre bueno de las letras aragonesas. En él, Antón ya nos advierte
de esos 16 relatos o cuentos históricos “en clave de ficción, humor e ironía,
que abarca ocho siglos.
Si hay dos hechos
relevantes en la historia de la Jacetania son las tradiciones brujeriles, muy
arraigadas en el valle del río Aragón (las maravillosas cuevas de Villanúa
llevan por nombre “Cueva de las Güixas” o sea, de las brujas) y la de los
endemoniados de Jaca que asistían en procesión el día de la fiesta de Santa
Orosia para ser liberados de sus males. El escritor aragonés José Luis Melero, escribió que “hasta
los principios del siglo XX “la procesión de los endemoniados de Jaca, ofrecía
un espectáculo macabro y convertía la catedral jacetana en refugio de
trastornados”. Por tanto, no faltarán en el libro de Domingo Buesa dos cuentos
que se sumerjan en estos dos relevantes hechos. Es espectacular la narración
del conjuro que una bruja pronuncia contra Juan Abarca (uno de los
protagonistas del cuento). Especialmente dramático y duro es el último cuento
dedicado a ”La Cazoleta” una adolescente que fue fusilada en el trascurso de la
Guerra Civil Española.
Por tanto, en toda esta colección de breves relatos no faltarán, como ya
he comentado, hechos jocosos, irónicos, curiosos y dramáticos. Argumentalmente,
todos los relatos están pulcramente estructurados incluso, en los ambientados
en la Edad Media y Renacimiento, Buesa los escribirá dándoles un cierto aire de
aquella época.
No quiero olvidar hacer mención de las excelentes fotografías, en blanco
y negro, de Ana López Artillo, que ilustran todos y cada uno de estos cuentos.
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