EL AÑO DE LA REPÚBLICA.
Autor: José Calvo Poyato.
Ed: Harper Collins. Ed.
1ª, año 2022.
“Una política republicana
ha de ser esencialmente democrática en los principios y radical en las
reformas, pero conservadora en los procedimientos.”
Nicolás Salmerón (tercer presidente de la
Primera República; año 1874)
José Calvo Poyato, junto
a Santiago Posteguillo y José Luis Corral forman un triunvirato muy potente en
cuanto a la novela histórica se refiere. Son, hoy por hoy, los tres mejores y
más prolijos escritores en este género.
Calvo se doctoró en
Historia Moderna por la Universidad de Granada y
obtuvo la cátedra en Historia de Enseñanza Secundaria, hecho que le confiere
una patente sapiencia que pone al servicio de sus novelas.
El día 20 de septiembre
pasado tuve el placer de asistir, en la Biblioteca Municipal de Calatayud, a la
presentación de su última publicación: El año de la República. En ella, el autor nos introducía en esa
primera y escueta República (duró solamente seis meses), tan convulsa que llegó
a tener cuatro presidentes: Figueras, Pi Margall, Salmerón y Castelar. Su final
lo provocará el general Pavía activando un golpe de estado.
Todo
el peso de la trama la lleva su protagonista, Fernando Besora, que es el
director del diario “La Iberia”. Por tanto, la acción será narrada en primera
persona. Su línea cronológica será continua, sin saltos en el tiempo. ¿Qué
mejor que un director de un periódico para narrar estos hechos?
Cuenta
el autor que tiene costumbre de crear una segunda trama, que será del todo
ficticia y que irá creciendo paralela al argumento principal. En este libro,
esta maniobra hábilmente manejada por el autor, será crucial para que el
conocimiento y la narración de los hechos que acaecieron en la Primera
República no se tornen farragosos (en algunas ocasiones es inevitable cuando se
narran hechos históricos).
Calvo
recibió numerosas preguntas “del por qué” en la portada se presentaba la
bandera rojigualda cuando la de la República presentaba una tercera franja
morada. Anecdóticamente, el autor cuenta que la enseña de los Comuneros, a la
que se quería dedicar esa tercera franja, no era morada sino carmesí y, con el
sol, se volvió morada.
A
Pepe Calvo siempre es un placer escucharlo (posee un verbo portentoso) y leerlo
ya que su prosa es siempre correcta, elevada, muy fluida y brillante, sin
ningún tipo de adornos literarios innecesarios. Su conocimiento de la historia,
por regla general, hace que los hechos que narra sean totalmente fieles a lo
que acaeció en aquel momento. Y, por si esto fuese poco, para crear esta
magnífica novela, se leyó todos los diarios de sesiones del Congreso que
comprendieron este incierto periodo histórico nacional.
En
esta publicación se incluye, al principio, una nota preliminar que nos pondrá
en situación de la etapa que vamos a conocer, dentro del sexenio revolucionario
(1868-1874).
Como
decía antes, el autor se vale de una segunda trama (confieso que es casi tan
interesante como la principal) que trata de un robo de unos incunables de la
Biblioteca Nacional y su azarosa búsqueda. En aquella época, una de las
pasiones de los hombres adinerados era la bibliofilia y se llegaban a pagar
verdaderas sumas de dinero por algunos libros.
Hay
una segunda licencia de Calvo al crear una tertulia literaria en el café “El
Suizo” (ficticio). Ésta le servirá para poder presentar distintas opiniones
sobre los sucesos que acaecen y también le sirve para poder expresar su propio
pensamiento. En ella, aparte de nuestro protagonista (Fernando Besora), asisten
personalidades de la época tales como José Zorrilla, el pintor Casado del
Alisal, Benito Pérez-Galdós y Juan Valera, entre otros.
No
faltarán anécdotas de la época que doy por seguro que gustarán mucho a los
lectores: ¿por qué se llamaron perras gordas y perras chicas? ¿cómo elegía la
madera para sus instrumentos Antonio Stradivari?
En
definitiva, una vez más, la maestría de José Calvo hace que nos sumerjamos sin
problemas, como un personaje más de la novela. Formaremos parte de ella y
seremos un personaje más, expectante ante los hechos narrados. Otra de las
habilidades, nada fáciles, del autor es ponernos en situación de la época:
vestuario, costumbres, bares, hoteles, restaurantes, gastronomía, etc.
Recomiendo
al cien por cien.
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