EL ALQUIMISTA HOLANDÉS.

Autora: Isabel Abenia.

Ed: La esfera de los libros.                Ed: Año 2008.

 

“Los rostros terribles y grotescos enmarcaban la imagen mansa de Cristo en el centro de la tabla; eran horribles caricaturas que reflejaban la maldad, intrínseca a su entender, del ser humano.”

 

Antes de pasar a analizar esta excelente e interesante novela debo decirles que la edición está agotada. Es harto difícil localizarla, incluso en las librerías de viejo. Después de ir unos meses tras ella, al final localicé mi ejemplar en Berlín (Alemania) a través de la empresa Iberlibro.

De lo primero que quiero dejar constancia es de la meticulosa y exquisita documentación que hace Isabel para todos sus libros. No deja nada al azar, no se extiende en vaguedades, y elabora unas descripciones de la época que corresponda ciertamente impecables: personajes reales, vestuario, gastronomía, libros famosos en aquel entonces, acontecimientos característicos del periodo cronológico en el que está ambientada la novela, hechos históricos y costumbres de la época. No faltará documentación de los pintores de aquel periodo histórico, así como un exhaustivo estudio de la obra de El Bosco y que quedará reflejado, como podremos ver, en todo este libro.

Este trabajo documental, dentro de una novela histórica, es un valor añadido que da veracidad a nuestra lectura. Lo pudimos comprobar también en su último libro (El Traductor; editorial Doce Robles) que está ambientado, en parte, en el Imperio Carolingio.

El alquimista holandés fue su primera novela y que obtuvo un renombrado éxito; de ahí su actual inexistencia de volúmenes. Toda ella gira en torno a la vida de Jheronimus van Aken (Bolduque, c. 1450-1516), llamado familiarmente Jeroen y conocido como Jheronimus Bosch o Hieronymus Bosch​ (en idioma español el Bosco). Acompañaremos, de la mano de Isabel, a este genial pintor desde la adolescencia hasta su óbito.

La autora ha tenido la idea, muy interesante por cierto, de titular cada capítulo con una obra del “meester”. Lógicamente lo hará en orden cronológico así la línea cronológica del cuerpo narrativo es uniforme, es decir, no habrá saltos en el tiempo. Su prosa es delicada, precisa, puntillista, detallista, fluida y cultivada.

Abenia, sabiendo la inclinación de Jeroen por la alquimia, nos construirá un verdadero tratado alquímico ciertamente muy interesante. También nos narrará la instalación en ´s Hertogenbosch (ciudad donde vive nuestro pintor) de la primera imprenta en esta ciudad (inventada 30 años atrás).

Nos refrescará la mente con respecto a las fechas religiosas que han sido puestas solapando antiguos ritos y costumbres paganas. Sin ir más lejos, la Navidad coincide con las antiguas Saturnales romanas por decisión, en el siglo IV, del emperador Constantino. Tendremos también un recuerdo de aquellas grandes leyendas como la de Jasón y los Argonautas (Vellocino de Oro) o la de los doce trabajos de Hércules. También hallaremos un repaso a aquellas drogas alucinógenas y que, posiblemente, tomó El Bosco, para alcanzar la inspiración de sus obras y de sus personajes. Se considera que la droga más utilizada para estos menesteres fue el estramonio.

No faltará la descripción de una enfermedad de entonces, ciertamente mortal, que es el ergotismo, producida por el cornezuelo del centeno y que es más conocida como el “Fuego de san Antón”.

Isabel hace coincidir, en el transcurso de una comida, la presencia de Erasmo de Rotterdan junto a Jeroen. En ella, se cambiarán opiniones y se analizarán las teorías humanistas del roterodamense.

También hará su aparición de Felipe I de Castilla, más conocido históricamente como “el Hermoso”. Y no faltará la teoría de la conspiración de que posiblemente fuese envenenado a instancias de su propio suegro, el rey Fernando II de Aragón y V de Castilla.

La autora, apoyándose en la esposa de Jeroen, hará una excelente y exhaustiva descripción de su cuadro (tríptico) más famoso: “El Jardin de las Delicias” (actualmente depositado en el Museo del Prado). También retratará con astucia y maestría todos los avatares por los que pasará El Bosco, desde su adolescencia hasta su muerte. Y la descripción que hace de sus últimos días es sobrecogedora.

Por último, no olvidará darnos a conocer a la ¿santa? Inquisición que en aquella época fue verdaderamente sanguinaria y extremadamente peligrosa.

Reitero: la minuciosa documentación que estudió la autora aporta un viso de naturalidad a la narración.

En fin, es una novela histórica que recomiendo a todo lector y, sobre todo, a los amantes del Renacimiento europeo y a los seguidores de este magnífico pintor.

 

 

 

 

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