DIVINO.

Autor: Luis Antonio de Villena.

Ed: Planeta                 Ed: 1ª edición; año 1994.

 

Luis Antonio de Villena, madrileño de 1951, es uno de los grandes escritores españoles que se le encasilló heterodoxamente dentro del movimiento conocido como “los novísimos” y en la generación poética del 68. Es, por tanto, uno de los poetas españoles embutido en un prestigio indudable. Además, cultivó la narrativa y el ensayo. Es crítico literario, traductor español y, durante años, fue contertulio de diversos programas culturales, sociales y de opinión, tanto radiofónicos como televisivos.

Si alguien piensa que en la narrativa de Villena va a encontrar el entretenimiento fácil está muy equivocado. Ante la prosa de este autor, nos enfrentaremos a la literatura con mayúsculas, a una prosa ciertamente erudita, reflexiva, desenfadada y llena de contenido.

 

“¡Qué pena de España! Toda su historia ha estado detrás de los curas. Sea con un cirio en la procesión o con un palo con el que atizarles.”

 

El argumento de “Divino” se articula, a través de su protagonista (Max Moliner), en dos partes claramente diferenciadas dentro del periodo de la primera cincuentena del siglo XX. La línea fronteriza que marca esas dos mitades es la Guerra Civil del 36.

En la primera parte, que coincide con “los felices veinte”, conoceremos las clásicas situaciones embutidas en la doble moralidad: caballeros respetables a la luz del día y, en la noche oscura, puteros empedernidos.

En aquel primer tercio del siglo XX podíamos encontrar todo un universo, todo un submundo alrededor y dentro de las noches crápulas, noches de farándula y cabaret.

La sociedad de clases estaba aún muy marcada y Villena retrata admirablemente a aquellos caballeros linajudos y de alto copete que vivían sin dar un palo al agua. Condes y marqueses, rentistas y terratenientes que tenían la obligación del bien vivir, que para eso eran los señoritos. Y, obviamente, la mejor parte del día es, precisamente, la noche.

Y la noche les envuelve en cabarets con lindas señoritas y vedettes, con opio y morfina, incluso éter. El amor y el sexo se práctica en toda su inmensidad, el amor sin género, el sexo sin género. Simplemente amar y ser amado. Es el “carpe diem” de esa parte de la sociedad ricachona de viajes a París, a la Costa Azul o a San Sebastián. El protagonista, que es un reconocido escritor, aunque escandaloso y sin ser un sujeto adinerado, participa de toda esta vida azorada y enclavada en el frenesí de la noche. El amor todo lo puede, el amor puro y despojado de género.

Max Moliner, al llegar el primer año de República, hace una serie de reflexiones muy interesantes, tan curiosas como utópicas.

La trama se pone especialmente interesante cuando estalla la Guerra Civil. Conoceremos la decadencia de muchos ricachos y la del protagonista. Villena hace entrar en escena a la gran María Teresa León Goyri, que contratará a nuestro protagonista para conducir, crear y articular una serie de espectáculos de entretenimiento, sobre todo para los soldados del frente.

La última parte de la historia, especialmente sobrecogedora, está envuelta en los efectos adversos de la contienda civil, Y todo el color, la brillantez y lujo de la primera parte se transforma, en la segunda, en una vida en grises, en un devenir en blanco y negro.

“Divino” en definitiva, es una magistral obra de Villena, que retrata a la perfección este tramo de la vida española en el periodo comentado anteriormente.

 

 

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