OLVIDADOS DE LA
CASA DE DIOS (La búsqueda)
Autor: Miguel
Ángel Basanta Cuenca.
Ed: Exlibric Ed: 1ª; año 2023.
Miguel Ángel Basanta Cuenca nació en Zaragoza en el
año 1957. A los doce años quedó huérfano de padre, hecho que le afectó durante
toda su vida y que le condujo a ponerse a trabajar para ayudar a la economía
familiar (eran nueve hermanos).
A los 27 años tuvo el arrojo de aprobar las
oposiciones al Cuerpo de Bomberos de la DPZ y su destino fue la ciudad de
Calatayud. Su forma de ser y su idiosincrasia le hizo luchar por sus creencias
y por sus utopías. Por ello, acabó finalmente participando en política en el
grupo local bilbilitano de Chunta aragonesista.
Cuando Miguel Ángel intuyó que dejaba el mal pelo a
un lado se embarcó, como autónomo, en un negocio de hostelería pero su mala
estrella hizo que en diciembre del año 2008, en una acción de rescate, sufriera
una grave accidente laboral que lo postró un mes en una cama en estado de coma.
Una vez recuperado en parte, Miguel Ángel Basanta
rompe con el pasado y da por terminada su vida anterior renaciendo, así, un
nuevo Basanta, como el Ave Fénix. En mitología clásica se conoce como la muerte
y el renacimiento del héroe.
En 2010, el hombre renacido se instala en la isla de
Menorca para curar (como él dice) las heridas del cuerpo y también las del
alma. Tres años más tarde, comienza las investigaciones para la creación de su
primera novela: “Olvidados de la casa de Dios”.
La novela se puede clasificar dentro de los
parámetros de la historia ficción y con abundantes tintes autobiográficos.
Miguel Ángel desea a toda costa investigar que había
de cierto en algunos titulares de prensa, turbadores para él, ya que narraban
ciertos hechos trágicos que comprometían a su familia en la década de los años 70
del pasado siglo.
En esa investigación localiza, en el cementerio de
Torrero, los restos de un personaje del que nadie de la familia había oído
hablar. Se trata de un miembro del benemérito Cuerpo de Carabineros del Rey. A
partir de aquí, el autor recorrerá toda la geografía española tras los pasos de
los ancestros de este cuerpo hallado.
“Olvidados de la casa de Dios” principia, a modo de
prólogo, con un poema bellísimo de Rosalía de Castro. Toda la trama argumental
se centrará en el siglo XIX. Es el primer libro de una trilogía bajo el título
de “La España que nos parió”. Y comienza el relato:
Un amigo del fallecido Basanta, se encarga de
estudiar qué pasó con su familia. Es un narrador en primera persona y que se
trata, ni más ni menos que del “nuevo Basanta”. Todas las pesquisas le derivan
a la Galicia profunda donde localizaremos al primer miembro de la familia. Se
trata de un maestro en Ferrol: Francisco Basanta Saavedra. Uno de sus hijos, ya
en mayoría de edad, se alista en el Real Cuerpo de Carabineros. Es Luciano
Basanta. De su mano recorreremos, paralela a su vida militar, todos los
acontecimientos de la España decimonónica y convulsa:
Conoceremos así los avatares de los borbones, con el
infame Fernando VII a la cabeza, seguido de la promiscua reina Isabel II; los
acontecimientos turbadores de las sucesiones, así como la intrincada Primera
República. Paralelo a todos estos acontecimientos, estará la vida de Luciano
Basanta, luchador incansable en las Guerras Carlistas y estando presente en los
conflictos de Bilbao, el Pirineo y Maestrazgo. Llegará hasta el grado de
teniente y terminará, en esta primera novela, con un Juicio de Honor en el que
fue exonerado de los cargos, aunque quedará en su hoja de servicios una mácula
indeleble.
La labor de documentación del autor ha sido
exhaustiva, larga y tórpida, llegando a manejar cientos de documentos de
diversos archivos, así como multitud de notas de prensa.
La novela está escrita con buen oficio, manejando la
trama con suficiencia y creando unos pasajes narrativos muy dignos.
Especialmente entrañable es el capítulo en el que el protagonista visita las
tierras de Monterde, donde nació Celia Cuenca, madre de Miguel Ángel. No
faltarán datos históricos y geográficos que darán cierto grado de fluidez al
texto.
El autor consigue una potente estructura narrativa
si bien, en algunos casos, precisa utilizar un lenguaje más directo y
coloquial, pero sin perder nunca la calidad literaria.
En definitiva, puedo decirles que esta novela me ha
causado una sensación de sorpresa, lógicamente en sentido positivo.
¡Enhorabuena, Miguel Ángel!

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