LOS DÍAS PERFECTOS.
Autor: Jacobo Berganeche.
Ed: Libros del
asteroide. Ed: 5ª edición Año: 2021.
“Entre la pena y la nada
elijo la pena”
Una vez más, recibo una
recomendación literaria que no dejo en saco roto. Procede de mi estimada amiga
y lectora empedernida Rosa Ibáñez Meneses. El libro es “Los días perfectos”, de
Jacobo Berganeche.
Este autor, nacido en
1976, toca varios registros relacionados con la literatura. Su actual profesión
es productor y guionista de series de ficción, que compagina con su gran
afición: la escritura. No en vano tiene en su haber poemarios (“Playa”; 2004),
una obra de teatro (“Coma”; 2015), una colección de libros infantiles bajo el
título “Aventuras en Bodytown” (2017), “Estaciones de regreso” que es un ensayo
autobiográfico y, por último, el libro que hoy nos ocupa.
Residió durante cuatro
años en la ciudad de Austin (Tejas) y en ese periodo aprovechó para visitar
reiteradamente la biblioteca y archivo de la universidad, el Harry Ramson
Center. Allí pudo acceder a la investigación de varios archivos de unos cuantos
escritores.
De hecho, esta obra se
basa en la investigación de más de seiscientas cartas que escribió el Premio
Nobel de Literatura del año 1949, William Faulkner, a su amante: Meta
Carpenter.
Berganeche, en esta
novela, crea un mundo paralelo al que vivieron aquellos dos amantes; de hecho,
la novela se articula en dos cartas manuscritas que escribe el protagonista
(Luis): una a su amante americana y otra a su esposa en Madrid.
Por tanto, Luis vive dos
universos paralelos, totalmente desconectados el uno del otro: el que acoge a
la amante y el de su vida real.
Curiosamente, al margen
del paralelismo de su vida adúltera con la americana de Texas y la aventura
amorosa de Faulkner, el autor riza el rizo porque su esposa tiene una verdadera
devoción por la literatura del estadounidense. De hecho, le manda unas cuántas
fotografías de esas cartas que escribió a Meta, con dibujos ciertamente
originales.
Al final, la aventura
extramatrimonial del protagonista termina y retorna a su vida rutinaria en
Madrid, con su esposa y sus hijos. Es más, la segunda carta de la novela, que
es la dirigida a su esposa, acaba con un: “Te quiero. Un beso”. En definitiva,
estas dos cartas nos darán a conocer aspectos sobre el amor y el desamor, el
sexo, la pareja y el adulterio.
Berganeche, a través del
protagonista, compara las estructuras monolíticas, la geometría de los párrafos
y los datos horarios de las cartas de Faulkner con lo que cien años más tarde
conoceremos como Whashapp.
Esta obra, que se apoya
en los escarceos amorosos de Bill Faulkner, presenta una trama argumental de lo
más original. Como decía antes, dos universos que se transforman en paralelos,
el de Bill y el de Luis. Está escrita con una prosa bella y contundente, no
exenta de una pizca de ironía. El lenguaje es elevado y con una construcción e
imágenes literarias muy valientes. El plano narrativo es soberbio en el que el
amor y el desamor estará presente, así como las pequeñas cosas del devenir
diario. Dejará patente como se puede llegar desde la locura de amor al tedio
más inmisericorde dentro de un matrimonio añoso.
Es significativo el
análisis que el autor hace, a través de Luis, de los dos dioses del tiempo:
Cronos, el que mide y gestiona el tiempo que discurre, de un modo inexorable, dentro
de un plano cuantitativo y Kairós que es el dios del tiempo cualitativo, ese
tiempo que puede ser un segundo concreto y que la decisión que puedas tomar en
ese pequeño periodo de tiempo, puede cambiarte el rumbo de toda una vida. Yo lo
comparo con el “instante decisivo” de la fotografía.
Recapitulando les diré que
estamos ante una novela rotunda, muy interesante y que no les dejará
indiferentes. Además, conoceremos al Faulkner cotidiano, así como sus cartas
que presentan unos curiosos e interesantes dibujos y viñetas (el autor los
publica parcialmente en esta obra).

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