LA IMPOSTORA.

Autora: Nuria Barrios.

Ed: Páginas de Espuma.                    Ed: 2ª; año 2022.

 

El oficio de traductor es posiblemente, dentro del mundo literario, uno de los más difíciles y menos reconocido. El traductor de un libro tiene casi tanto valor como el propio autor. Una traducción puede hacer que un libro sea maravilloso o, por el contrario, que aboque a un pequeño desastre. Por eso, y debido a la importancia que para mí tienen los traductores siempre, en mis escritos, suelo nombrarlos.

Julio Córtazar decía que, ante un episodio de crisis literaria, ante la aparición de “La Seca” *, el traducir te conduce a una mayor inspiración a la hora de escribir, favorece que fluya el texto.

 He de reconocer que poco o nada sabía del mundo de la traducción, salvo de su importancia para cuadrar un texto a nuestra lengua sin perder la esencia. Tras la lectura de este maravilloso libro “La impostora”, de Nuria Barrios, he recibido, de una manera sublime, el conocimiento de ese difícil mundo, de sus entresijos y de su infravalorada importancia.

Nuria Barrios es doctora en filosofía, escritora y, por supuesto, traductora. Ella afirma que ser traductor es uno de los empeños más difíciles dentro del mundo de las letras; que jamás hay un espejo en el que veas reflejado, exacto, el texto original. También se pregunta dónde termina la escritora y dónde empieza la traductora. Y compara su situación como una leve esquizofrenia, un desdoblamiento obligado del escritor y traductor:

“Traducir, una actividad que yo suponía un agradable quehacer, un viaje placentero entre palabras, reveló ser un perturbador viaje existencial al revelar la extrañeza del lenguaje e introducir esa extrañeza en la conciencia que tenía de mí misma: ¿quién soy yo, ¿qué soy yo?”

En este ensayo, la autora nos tomará de la mano y nos conducirá por ese submundo opaco de los traductores; nos narrará la enorme dificultad de este oficio. Y este viaje por el averno de la traducción nos lo hará más llevadero con curiosas y sorprendentes anécdotas.

La traducción no es solo pasar una palabra tras otra de un idioma extranjero al nuestro; nada más lejos de la realidad. La traducción es saber captar el sentido de la palabra, de la oración y pasarla lo más fielmente posible a nuestro idioma. En este libro hay un excelente ejemplo con respecto a esta circunstancia: Un ladrillo es un ladrillo en todas las partes y lugares. Y con esos ladrillos solemos construir una casa. Con esos mismos ladrillos podemos hacer una bella casa o un adefesio. El ladrillo es la palabra.

Una buena traducción -dice Barrios- tiene que mantener la belleza, la musicalidad de la frase y el sentido originario. Cuando se enfrenta a una nueva traducción siempre afloran en su mente sensaciones de miedo, de congoja y un estricto sentido de la responsabilidad.

La autora clama contra el machismo imperante en el universo de la traducción. En él hay muchas más mujeres que hombres y, sin embargo, son mucho más premiados los hombres. En el Premio Nacional de Traductores encontraremos la injusta cifra de 46 autores premiados y solo cinco son mujeres. En el mundo literario, el culto al machismo llega hasta límites insospechados: a Joanna Rowling, la creadora de la famosa saga de “Harry Potter”, el editor le hizo firmar como J.K. Rowling para ocultar su género.

Hasta hace bien poco, en la RAE aparecían, en estos lamentables términos, dos vocablos relativamente importantes en nuestra lengua: - Femenino: débil, endeble.  – Masculino: varonil, enérgico.

Y con respecto a las varias anécdotas que la autora cuenta, sólo les traigo una por lo sorprendente y jocoso: Milan Kundera, poeta y escritor checo, se preocupó de conocer a sus traductores a las distintas lenguas. El poeta se escandalizó al conocer un traductor de un país que no tenía ni la más remota idea de checoslovaco. Kundera ciertamente sorprendido le preguntó que, sin conocer ni una palabra del checo, ¿Cómo había podido hacer la traducción de su libro? A lo que el otro adujo: con el corazón señor Kundera. ¡Memorable!

En definitiva, estamos ante un magnífico y brillante ensayo de la escritora Nuria Barrios sobre el mundo de los traductores. Una obra muy interesante.

*José Donoso llama así al bloqueo creativo en literatur

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