EL TENEDOR DE LIBROS.
Autor: José Luis Melero Rivas.
Ed: Xordica. Ed:
año 2016
José Luis Melero es uno
de los aragoneses más prestigiosos e influyentes dentro de la cultura actual de
nuestra tierra. Y además posee una cualidad que cada vez, por desgracia, se
estila menos: Es una gran persona y gran amigo de sus amigos.
Y, a nivel nacional, es
muy conocido y admirado por ser uno de los bibliófilos más importantes en la
actualidad. Su biblioteca abarca, nada más y nada menos que más de 35.000
volúmenes. Tanto es así que, como él dice, les ha tenido que poner un piso.
Dentro de esta basta y magnífica colección tiene piezas muy importantes, pero
de la que más orgulloso está es de una primera edición de “Vida de Pedro
Saputo”, de Braulio Foz.
Y con la lectura de este
libro, doy comienzo a la presentación del primero de los seis volúmenes que
componen la colección que yo he denominado “Universo Melerético”. Toda ella
impecablemente editada por la editorial aragonesa Xordica y con las cubiertas
magníficamente ilustradas por el pintor zaragozano Jorge Gay.
Este libro nace de la
recopilación de una serie de artículos del autor publicados en su día en
Heraldo de Aragón. En este caso han sido 123 los escritos y que fueron apareciendo
en el diario aragonés entre los años 2012 a 2015.
Con su lectura les
garantizo que tenemos el entretenimiento asegurado gracias al espíritu socarrón
aragonés de José Luis Melero y a las anécdotas que narra en esta publicación.
Esto no quiere decir que no posea una narrativa brillante y elevada, además de
darnos a conocer todos los datos literarios, muy interesantes, de aquellos
libros olvidados y que, mi buen amigo Pepe, los libera del ostracismo al que
fueron sometidos en su día. Como dice el propio autor es un libro que habla de
libros.
Toda la información que vamos
a conocer a través de “El tenedor de libros” es fruto de cuarenta años de lectura
e investigación en su vasta biblioteca.
Comenzamos. Uno de los
primeros artículos de esta publicación nos alerta de lo peligroso que es ir
pensando en las musarañas. Así Pierre Curie fue arrollado por un coche de
caballos, Gaudí fue atropellado por un tranvía y la misma suerte corrió Víctor
Seix (de la famosa editorial Seix Barral) en Frankfurt. Lo escabroso del caso
es que el conductor del tranvía se llamaba Adolf Hitler. En el año 1979,
nuestra famosa pianista Pilar Bayona fue atropellada por un automóvil en
Zaragoza.
Leemos otro ingenioso
artículo en el que el autor habla de la importancia de la tilde: no es lo mismo
ingles que inglés. Hecho sorprendente fue el anuncio de una empresa en el que
solicitaban “secretarias con ingles”.
Hay algunos artículos en los
que Melero recuerda a varios de sus amigos, sean o no escritores, pero siempre
relacionados con Aragón. En unas pocas líneas, deja patente su cariño y admiración
por ellos: Andrés Ruiz Castillo, Chesus Bernal, José Antonio Labordeta, Javier
Tomeo, el sastre Julio Lago y el recordado Félix Romeo.
Es opinión generalizada que
los libros nos hacen mejores, pero hay excepciones. Son personas que los
atesoran, pero no los leen. Un caso concreto es el de Adolf Hitler, que poseía
una biblioteca de más de 16.000 volúmenes y entre éstos se hallaba “El arte de
la Prudencia”, de nuestro Baltasar Gracián. El autor duda que lo leyese por
motivos obvios.
Habla, como no, de
bibliotecas interesantes y voluminosas como la de Cánovas del Castillo que
aglutinaba más de 30.000 volúmenes. A su muerte, ésta se dispersó entre la
familia, ventas a libreros y coleccionistas, etc. Contenía una primera edición
del Quijote y el manuscrito original de “El Buscón” de Quevedo.
Otra de las anécdotas
curiosas que narra José Luis deriva de su fetichismo por las dedicatorias
autógrafas. Tal es así que un día se presentó ante Mario Vargas Llosa con una
primera edición de su libro “Los jefes”. Al verla, el prestigioso escritor le
solicitó que si se la podía quedar a lo Pepe se negó en rotundo. Pero hace constar
que está buscando otro ejemplar para regalárselo.
Hay una pequeña y curiosa
historia del caricaturista y dibujante Mario Cabrero. Éste fue preso por los
alemanes en 1941, en plena Guerra Mundial, y deportado al infernal campo de
concentración de Mauthausen. Su destreza artística le salvó haciendo dibujos
pornográficos para los oficiales de las SS.
Seguiría narrándoles más
hechos curiosos y anécdotas, pero entonces tendría que copiar el libro
completo.
En definitiva, estamos
ante el primero de los libros curiosos de Melero, cuya lectura hace las
delicias del lector.
Una observación: es fácil
que caigan en la tentación de comprar algunos de los libros que nombra Pepe
Melero. Yo ya llevo dos. Así que… ¡allá ustedes!

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