EL INCENDIARIO.

Autor: Egon Hostovský.

Traducción del checo de Elena Buixaderas.

Ilustración cubierta: Alberto Gamón

Ed: Xordica.               Ed: Año 2022.

 

“¿Quién puede ignorar la frontera? Tal vez solo las aves, el cielo y el viento”.

 

Egon Hostovský nació en la antigua Checoslovaquia en el año 1908 y murió en Estados Unidos en el año 1973. De profesión fue periodista y escritor. Cuando se produjo la ocupación alemana de Checoslovaquia, Hostovský se encontraba fuera del país por lo que vagó por distintas ciudades europeas hasta que recaló en los Estados Unidos. Toda su familia (era de ascendencia judía) terminó asesinada por el régimen nazi.

En 1946 regresó a una Checoslovaquia gobernada por el régimen comunista. Descontento con el devenir político, en 1950 se volvió a exiliar en los Estados Unidos. Allí realizó trabajos radiofónicos y siguió escribiendo en checo.

La obra “El incendiario” fue publicada en el año 1935, en la ciudad de Praga. Con ella ganó el Premio Estatal de Literatura, convocado por el gobierno checoslovaco.

He de reconocer que la lectura de esta obra, de prosa abigarrada y compacta, mantiene al lector en constante estado de alerta. Advierto: no es para todos los públicos.

El autor, poco a poco, te va sumiendo en un mundo asfixiante que te mantiene en una constante tensión dramática. El argumento girará en torno a unos misteriosos incendios provocados en un pequeño pueblo próximo a la frontera prusiana.

Y, alrededor de estos misteriosos incendios sin un provocador conocido, viviremos una aventura con la sociedad local. El foco protagonista se posará en una familia (padre y dos hijos) que regentan una posada en el pueblo: La Paloma de Plata.

Con estos ingredientes, el autor nos sumergirá progresivamente en un mundo sórdido, oscuro y exento de sentimientos.  Con la provocación de los incendios, unos y otros recelarán de unos y otros, creando un ambiente de insolidaridad y puro egoísmo.

Hablaba de la creación, por parte del autor, de una situación asfixiante para el lector: puertas de viviendas cerradas bajo llave, ambientes en penumbra a la luz de las velas, la noche con gran parte de protagonismo, la cantina sórdida y cutre, el humo espeso de los cigarrillos y los personajes grises. Ayuda a esta situación el hecho de que la novela se desarrolla, en gran parte, en recintos cerrados. Y la frontera con Alemania ¡tan cerca pero tan lejos!

En definitiva, una novela dura, intensa y con el poso de un dramatismo sutil.

 

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