EL CAZADOR.
Autor: Javier Tomeo
Estallo.
Ed: Mira. Ed: Año 1993
“Si yo pudiese volar, el
cielo tendría sentido”
Retomamos a los
escritores aragoneses y por tanto es obligado que hablemos de alguna lectura
del oscense Javier Tomeo. Y que mejor elección que la que fue su primera
novela: “El Cazador”.
Javier nació en Quicena,
en el año 1932 y falleció en Barcelona en el año 2013. Fue abogado y
criminalista y su verdadera pasión fue la de escribir. Sus obras han sido y son
muy celebradas (el cazador, el unicornio, el castillo de la carta cifrada,
historias mínimas, cuentos perversos, etc.). Su estilo literario siempre se ha
movido dentro del mundo de la narrativa, bien en forma de novela o de relato
corto.
Su primera novela marcó y
dejó bien patente el estilo tan personal del autor. Un mundo paralelo, muy
personal y experimental, en comunión con “lo absurdo”.
Cuando nació al mundo
literario lo hizo con esta novela, con “El Cazador”, en el año 1967. En
aquellos años estábamos inmersos en plena ortodoxia literaria afincada en el
realismo más contumaz. Tanto es así que la estructura argumental de esta obra
chocaba frontalmente con lo políticamente correcto. Se puede afirmar que Tomeo
se adelantó demasiado a su época por eso hoy día, más de 50 años después, se le
ha otorgado la importancia, la maestría y el valor que tiene esta obra.
El protagonista, Julián,
decide un día enfadarse con el mundo, atrincherarse en su habitación con una
serie de objetos (que serán también protagonistas) para no salir nunca más. A
partir de este encierro voluntario comienzan a surgir situaciones inverosímiles
y absurdas que tejerán un argumento original, con un humor fino y agradecido.
“Lo absurdo”, tratado magistralmente por Tomeo no es algo abigarrado y arrumbado,
sino que posee las cualidades de ser límpido e ingenioso.
Julián conversará con un monje
palillero o con sus soldaditos de madera o con sus figuras de toreros o con
todos a la vez. Y cambiarán impresiones sobre lo divino, lo sobrenatural y lo
terrenal. Por tanto, no faltarán reflexiones sobre el Cosmos, sobre la vida
cotidiana, sobre los sentimientos, el Tiempo o sobre el miedo. Todo ello estará
regido y calculado mediante fórmulas matemáticas.
Por manejo excepcional
que hace Javier Tomeo del absurdo tengo la certeza que hará las delicias del
lector.
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