DONDE DUERMEN LAS AGUAS.
Autor: Lorenzo Mediano.
Ed: Onagro. Ed: 2ª, año 2008.
“El resto de la semana
sólo se bebe lo indispensable para soportar la jornada: un carajillo al
desayunar, un par de vasos de vino con las comidas, algún trago de bota a lo
largo del día y algunas cervezas por las tardes al acabar el trabajo. O sea,
una nimiedad.”
Este pasado mes de
octubre, el libro recomendado por el club de lectura de la Biblioteca Municipal
de Calatayud fue “Donde duermen las aguas”, del autor aragonés Lorenzo Mediano
y, aunque por razones de horario no puedo nunca asistir a la reunión
presencial, al menos los leo y los comento.
Lorenzo Mediano es médico
de profesión, nacido en Zaragoza en el año 1959. Sus más de quince años de su
estancia en el Pirineo le hizo enamorarse de la agreste naturaleza del lugar e,
incluso, fue instructor de supervivencia.
Otras obras del autor,
muy reconocidas en el ámbito literario son: Los olvidados de Filipinas, La escarcha sobre los
hombros, El secreto
de la diosa y Tras
la huella del hombre rojo.
“Donde duermen las aguas” es fruto de esas vivencias en el Pirineo. Un
libro más que evoca la rudeza de la vida en la montaña y su inexorable éxodo.
Pero la verdadera misión de esta publicación es crear una novela entretenida y
retratar la idiosincrasia de los habitantes del Pirineo. Con una trama
verdaderamente bien construida nos hará pasar un rato delicioso con las
peripecias y avatares de sus protagonistas. Todo empieza con la llegada de la
nueva maestra a Biescas de Obago. Ésta, tan acostumbrada a la vida urbana
zaragozana, le costará aclimatarse a la lenta y tediosa vida de un pequeño
pueblecito montañes. El final será agradecido y sorprendente. No faltarán en
esta trama personajes tan estereotipados como el político corrupto, el
constructor ávido de dinero, el cacique del pueblo y rudos y fuertes personajes
curtidos en aquellas montañas pero que, en el fondo, tienen alma de niño. No
faltará el costumbrismo de los pequeños pueblos, muy bien dibujado por el
autor. Lo que me preocupa, tras leer esta entretenida novela, es que el autor
nos advierte que está basada en hechos reales.
He de reconocer que, tras
varias páginas, la trama te atrapa y necesitas seguir leyendo. No está exenta,
en todo su desarrollo, de un humor sutil y bien estructurado que, sin duda,
hace la lectura mucho más agradable.
El autor utiliza en
muchos casos, palabras y frases aragonesas que seguidamente encontrará una
excusa para dárnoslas a conocer en castellano. Quizás, y esto simplemente es
una apreciación personal, yo hubiese utilizado notas a pie de texto con la
traducción.
En definitiva, es una lectura amable y su prosa es sencilla y fluida con
el fin de atrapar al lector a las pocas páginas, tal y como ya he comentado
anteriormente.

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